CIVLIT estudia cómo las ciudades de Castilla recurrieron a lo escrito para gestionarse y gobernar. De las asambleas de vecinos se pasó a ayuntamientos más regulados, donde la palabra, el gesto e incluso el silencio de los asistentes tenían significado.
A medida que las ciudades crecían y sus gobiernos se volvían más complejos, la pluma se convirtió en una herramienta imprescindible de control, memoria y poder.
Reúne y organiza información sobre la cultura escrita, los concejos y las prácticas documentales de las ciudades castellanas medievales.
Una herramienta pensada para localizar fuentes, comparar ciudades, estudiar actores y comprender cómo la escritura participó en la construcción del gobierno urbano.